lunes, 25 de abril de 2011

Ehecatl

el ruido tiene un nombre:
la llama Ehecatl
dios temeroso que al correr ensciende
quiebra las órbitas constantes
el sonido de los universos perdidos
los nudos del viento que tropan laderas
zurco entre la milpa y ladridos en música de ramas

Viertes el agua que amanece en los árboles
eres la voz que se tiñe con el hacer de las hojas cayendo
el más triste cuando te escuchamos con atención
la estación fugaz de las estrellas que agonizan
el nombre propio sin aroma
el humor que los otros dioses empujan y dominan
un remolino que se tortura de no multiplicarse hasta el infinito

sábado, 20 de marzo de 2010

Mis amigos reparten ácido

A mis amigos les gusta esparcir ácido
ellos hacen que la gente frunza el ceño, tosa o reviente hasta la lágrima y el grito
mis amigos tienen amigos que se divierten de ver cómo ellos bendicen a todos con su ácido
mis amigos se divierten porque saben bien que su ácido sólo es agua y polvo acumulados en las ventanas de sus casas

la poesía es como un campo de mangos

Escribimos campanas sobre cuadernos
y desde su vientre infinito redoblan las apuestas
como palabras que mueren a velocidad infinita
y dilatan al viento o delatan los disparos
como amargos pensamientos disueltos en una taza hirviente de café
y con un sorbo frustrado, huyen
goteando el mismo camino en dirección contraria hasta llegar a un pabellón foráneo
donde pasa un editor a pie y silva todas las mañanas
los poemas nuevos de poetas viejos
y con su honradez medida en calcetines
descansa en los primeros versos de poetas jóvenes
esos que se desgarran en aventura
y por las noches caen como el fruto de los mangales que en mayo pudren el suelo
y son el cobijo del sexo de las moscas
son el aroma que por las tardes se moja en el sopor térmico avivado por la lluvia
y esa es su recompensa
penetrar en la tierra y trebolar en el viento
y renovarse en nuevas generaciones de mangos
aquellos que no serán vendidos o pisados o comidos
la poesía es como un campo de mangos

jueves, 18 de febrero de 2010

dos poemas en febrero

El olvido es también deseo de mirarte a oscuras, sin testigos
es la soledad de tu recuerdo sin tormentos ciegos
y la voz que el viento lleva de una página a tu piel desnuda
Éste ojo que ves en su redondez minúscula
con su eje inclinado menos de 23 grados
esa silueta sentada por las mañanas
que se pone en pie para no llegar tarde por la tarde
éste que se encarrila sobre el pavimento
para que agite el viento sus cabellos
el que se guía por los olores
y el olfato que sólo funciona con las puertas bien cerradas del metro
es un terrestre sorprendido por la luna
es un deshabitado hogar en sus parientes
el espectador de poetas de flor y alhajas
el torero que no entra al ruedo con la plaza llena
es la infusión de pinas en agua de mar salado
Éste dolor que ves son dos
y una soledad mayúscula
es una manzana roja y una cacatúa que guarda el luto
y en ambas brotan lágrimas como hojas destinadas al naufragio
Éste que ves es la condena de un canon a rebanar los brazos
el banco cardenalicio desfalcado por todos los santos
es el cascabel que perdió su hechizo
y el préstamo sin prendas al 65% anual
Éste que ves inmóvil y blasfemando
no soy yo o tú
es la huella de un invierno desesperado
y el aire que lleva prisa en su viaje transtropical
es una botella medio vacía de gas y polvo
que alumbra la garganta cuando no avanza no avanza
y se queda callada y aumentan más mis temores